El Puerto abre la nueva planta del silo forzado por una terminal al límite de su capacidad

 

Parece un número insignificante en comparación con el total de plazas que ofrece el recinto pero la situación de la campa es tan crítica estas semanas que para las empresas que gestionan los ingentes volúmenes de coches, la capacidad de la nueva planta supone un auténtico alivio. Por eso cuando fueron llamados en la tarde del lunes a una reunión con el presidente aceptaron sin rechistar las condiciones de la apertura provisional como la de asumir el coste de la póliza de seguro ante posibles daños en los vehículos.

En esta cita López Veiga adelantó a los directivos de Gefco, Termicar y Suardiaz, la resolución que estaba a punto de firmar para permitir desde el día siguiente, por ayer, el uso de la nueva planta.

Se apoya en una disposición del Ministerio de Fomento de 2009 que regula "normas y reglas generales de los procedimientos de contratación de Puertos del Estado y Autoridades Portuarias" que contempla la posibilidad de desbloquear de forma excepcional contratos como el que afecta al silo. "Cuya necesidad sea inaplazable o cuya adjudicación sea preciso acelerar por razones de interés públicos", dice textualmente la normativa.
"Como la actual situación requiere actuar con urgencia tomamos esta decisión de forma excepcional y mientras continúan las gestiones para resolver el único papel que falta para la recepción de la obra", argumentó ayer el presidente a preguntas de este periódico. Porque si bien un principio había decidido esperar a que Industria emitiese el certificado del sistema contraincendios, las informaciones trasladadas por los operadores aconsejaba una reacción inmediata.

Y es que los barcos siguen llegando a cuenta gotas y antes de cargar los vehículos del Grupo PSA descargan los de otras marcas, como los 600 Renault que trajo en la tarde de ayer el Viking Coral, y otros 700 de la misma marca que se esperan este jueves procedentes de Tánger.

"Y menos mal que Balaídos paró la producción de los sedanes", comentaba un estibador en alusión al modelo mayoritario entre las 5.000 unidades que permanecen estacionados desde hace más de una semana en Bouzas pendientes de destino. Este sobrestocaje generado en parte por la caída de ventas en mercados como el de Turquía es junto a la escasez de escalas la causa de una congestión como nunca se recuerda en la terminal Ro-Ro.